Sin duda, el anuncio que el Santo Padre Francisco ha hecho en septiembre de 2019 donde ha instituido el tercer domingo del Tiempo Ordinario como el Domingo de la Palabra de Dios representa una grande alegría para la Iglesia, pero muy en especial para nosotros, Misioneros “Apóstoles de la Palabra”.

Considero que es una grande oportunidad, un incentivo para seguir luchando por uno de los ideales más grande de nuestro padre Fundador, el P. Flaviano Amatulli. ¿Cuál es? Hacer que la Biblia se convierta en el libro preferido y amado de todo católico. Pero hay que recalcar de TODO CATÓLICO.

Para que este ideal se cumpla todavía estamos muy lejos, porque tenemos que reconocer que la masa católica, es decir, la gran parte de nuestro pueblo católico está muy alejado de este libro maravilloso que es la Biblia.

Hablando de nosotros, Misioneros Apóstoles de la Palabra, ciertamente ya hemos leído gran parte de la Biblia. En la liturgia por ejemplo se dice que, si se asiste a misa diariamente, en tres años se lee la mayor parte de la Biblia. Otros conocemos los acontecimientos más importantes de la Historia de la Salvación. Otros sabemos muchas citas bíblicas en relación al tema de la apologética. Pero la pregunta del millón: ¿Hemos leído la Biblia completa? Y creo que una respuesta sincera de muchos de nosotros puede ser: NO.

Ahora bien, creo que esta es nuestra oportunidad. El Papa ha dado ya el anuncio; aprovechémoslo de primero nosotros para empaparnos de este maravilloso libro, ya que de aquí brota nuestro carisma. El siguiente paso es hacer que otros se enamoren también de la Biblia. Les propongo que, en primer lugar, nosotros nos pongamos el reto de leer la Biblia durante todo un año.

Para lograrlo se ha adaptado una guía de lectura. Se iniciará el día domingo 26 de enero de 2020 y terminará el domingo 23 de enero de 2021, ambos días DOMINGO DE LA PALABRA DE DIOS. Si alguien ve esta invitación unos días después, no hay problema; lo puedo adaptar y sumarse a este reto.

Se trata de leer de 3 a 4 capítulos diarios. Claro que habrá unos días que se leerá un poco más. Yo lo estoy haciendo y no se tarda uno más de 5-7 minutos.

Les anexo una breve oración antes y después de leer en texto para que lo hagamos con espíritu de fe.

Y para que se haga esto en un contexto de más compromiso, se ha elaborado una fórmula de promesa que se puede hacer en la Santa Misa, ante el Sagrario, en tu cuarto, donde tú quieras. Lo importante es que sientas el compromiso serio de hacer este hábito de leer la Biblia diariamente durante un año. Claro está que esto último es libre, sólo como una forma de exigirnos a nosotros mismo en este compromiso que queremos hacer.

La invitación, la propuesta está dada. Sin duda nuestro Fundador, como nos dijo, meterá la cuchara desde el Cielo y ya lo está haciendo. Ojalá nos mueva a cada uno de sus seguidores

a luchar por este ideal por el cual se desgastó tanto y entregó toda su vida: QUE LA BIBLIA SE CONVIERTA EN EL LIBRO PREFERIDO Y AMADO DE TODO CATÓLICO.

Empecemos por nosotros mismos. Y, claro que, desde el Cielo, nuestro querido fundador nos echará porras para lograrlo.

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